Uno de los proyectos que realicé cuando estudiaba ilustración fue este. Escogimos un fruto para hacer apuntes al natural con lápiz.

Tras esto, buscamos información sobre la planta de la que provenía, en el caso del ajo, es el bulbo de la planta Allium sativum. Con óleo sobre papel realizamos una lámina científica con el dibujo de la planta, detalles de su flor y pasamos a color los anteriores bocetos.

Y la parte divertida: crear un personaje basándonos en este fruto. Así es como nació «la Ajuela», una bruja con cara de ajo que asusta a los niños con su aliento pestilente.

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